soy una persona amable y una mujer femenina

 
     Hoy hablaré de mí.
 
    ¿Cómo??? Y no es éso lo que siempre haces.
 
    Sí, pero me refiero a cómo soy, no sólo lo que hago.
 
    Ya, pero éso también lo haces.
 
    En tal caso se deja traslucir, pero ya se sabe "que lo que haga tu mano, que no lo sepa la otra" y a eso voy a hablar de mis cosas buenas.
 
    De acuerdo, dejamos de ponernos a parir para otro post.
 
    Me considero una persona amable, que intenta llevar a cabo aquello de "la amabilidad engendra amabilidad" por eso me gusta hacer favores y pensar en los demás. 
 
    Así que hoy cuando he cogido un taxi, al coincidir dos a la vez, he dejado pasar al último esperando que viniera el primero. al subirme, un hombrecillo flacucho y con bigotito (el padre de Piraña, vamos) me agradece que haya esperado y yo empiezo a hablar con el hombre, acerca de cómo algunos compañeros no dan la vuelta cuando, recalco, el tráfico y la anchura de la calle lo permiten. Me comenta poner el aire y se lo agradezco. llegamos a José Laguillo y entro en la tienda de informática. 
 
    Me encuentro muy a gusto con mi condición e identidad sexual, no comparto la idea de Ali de qué guay es ser tío (a carisma, respeto, potencia, capacidad económica, se refiere; le pirran tanto como me gustan a mí). y encontrándome tan bien, plena y satisfecha de ser mujer, cuando me he preguntasdo si hubiera sido varón, tengo tan asumida mi personalidad y rasgos femeninos que me vería un virginito raro. Porque me considero una mujer sumamente femenina dentro de su singularidad. incluso en ocasiones he reflexionado acerca de la femeneidad. no comparto ideas feministas: ante los arrebatos de tantos pseudofeminsmos alego que no soy feminista porque no me crié en un ambiente machista. Al revés tuve una educación muy femenina rodeada de mujeres. tengo pendiente la lectura de Simone Beauvier, y ante tal ensayo quién se atreve a reflexionar aquí en voz alta.
 
     Yo enfoco la femeneidad desde un punto de vista tradicional y propio: lo primero, sería el rol y símbolos tradicionales que nos han marcado. es la educación que he recibido pero que estaría más relacionada con el rol de "cómo debe ser una señorita": andar bien (erguida y esas cosas), no gritar, no subirse a un árbol, no meterse en peleas (físicas), no jugar con coches eléctricos y sí con muñecas (a mí me iban ambas cosas) o vestir de rosa; lo segundo, sería la sensibilidad intelectual y el ánimo de indepedencia (en todos los aspectos pero pongamos económica y emocional) con que he sido educada (la parte que agradezco) y que se identifica con mi forma de ser. siempre me ha gustado la moda (con 12 años me hacía ropa la modista de mi madre y ya tenía un alto sentido de la estética que me caracteriza) pero a ese "querer arreglarme" se añadía, en realidad se superponía mis inquietudes de ser una personita curiosa de saber y situarse en este mundo. así llegados a mis 31 años en que no tengo hablidad para peinarme, no sé aplicarme el eyeliner, leo en el bus y me encanta conversar de los temas más variopintos. bueno, ya que estamos en plan "me descubro" y llevo suficientes líneas como para que alguien haya seguido rastro lector (si es así sólo lo creeré a lo Sto. Tomás, viendo un comentario, jeje) lo que yo llamo querer aprender y atreverme a opinar, se debe a un rasgo familiar (supuestamente de mi abuelo Diego, en quien nunca lo vi) de "ser enterá"
 
  siguiendo con la femeneidad y la educación recibida, me detengo en lo afortunada que he sido de tener unos padres   que nunca nos trataron a mi hna y amí como mujeres incapaces. todo lo contrario! cierto es q mi hna cumple a la perfección el rol de hija modelo y que los suspicaces ante la ausencia de hno recelarán de ese trato pero sólo puedo poner ejemplos de cómo mi padre se encargaba de nuestros baños, nos cuidó de niñas, nos cocinaba, mi madre nos animaba a ser independientes emocionalmente de los hombres (bueno la frase célebre de mi hna "el mejor tío, colgao" no se mantenía ante mi romanticismo empedernido) para que nosotras fuéramos la que eligiéramos. 
 
    mi femeneidad se cifra en mi carácter jovial y en mi sensibilidad y en contraposición me gustas que los hombres sean educados y atentos.
 
    (he desarrollado un prototipo cuando demando información, en este caso en tiendas,  me costaría expresarlo escribiendo, tal vez lo intente en otro post, sí puedo asegurar que es algo escénico, gesticulante y visual)
 
    Como me demoré en la tienda, salí afuera a avisar al taxista de que aún estaba dentro (me había bajado con el bolso y al saloir estaba el hombre fuera pero de espaldas).
 
    Al salir de la tienda me hubiera agradado (por amabilidad y por atención a mí) que el dependiente hiciera amago ayudarme a llevar la cpu. aún así, mi gesto fue de lo más resuelto (como pongo caras sin percatarme, ésta sería de halterofilia :D) y firme al alzar la cpu del mostrador como si no pesara nada pero al llegar a la puerta en vez de dejarla en el suelo, levanté la pierna apoyando la cpu para abrirla. y la abrí sin problema pero a esto que se cae una clavijita. "¿Qué es esto?" me salió inconscientemente un tonillo impertinente y un sujeto que estaba allí (creo q cliente pero joven de todas maneras) me señaló con sorna y sin moverme lo que era. Y entonces llegó el dependiente, a quien había escuchado con afabilidad su oferta de ordenador, para sólo abrirme la puerta.
 
   Mientras me acercaba, el taxista no movió ni un brazo y miraba desconfiado la torre por ponerla en el asiento. ante la duda, le dije, que vale que lo metiera en el maletero, pero me dice que si lo meto en el asiento que lo haga levántadola no vaya a rayare la tapicería. ¿Pero qué se pensaba que llevaba??? Pero comprendiendo, que no entendiendo su preocupación icé la torre. 
 
   Al acercarnos a mi calle, creyó que me dejaría en la esquina y me apremió a que preparara el improte. me cansé de ser amable y mi tono bajó unos grados de simpatía al responderle q le pagaba con un billete. Me dejó en el protal y cargué con la torre pero una vocecilla habló por mí alegando que no podía cerrar la puerta. ya lo hago yo y alarga el brazo desde dentro.
 
   Me dirijo al portal donde por fin deposito la torre y hala a subir al rellano de la azotea donde la he guardado.

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