“el de otro nombre”

 
 Hacía tiempo que A. no me contaba nada de sus jugosas y divertidas citas. La última no es que haya sido gran cosa pues no tenía muchas expectativas en el chico pero una vez más le ha confirmado su teoría de búsqueda:
 
      A este chico lo había conocido por el Meetic: P., próximo a cuarentón, profesor y no era un pesao de las fotos ni parecía ir a saco. Tenía buena pinta. Claro que tuve que mirar todo el tiempo a 3 centímetros debajo mía y tú ya sabes lo que mido. Pero el comienzo no pudo ser más amorfo.
 
 Llegaba tarde. Había dejado para el final lavarme el pelo y los rizos caían súper flojos. Total que llego deprisa y poniendo cara de apurá. En la esquina veo a un tío súper esmirriao apoyao en la pared. Bueno parecía que la pared le sostenía. Me acerco mu decidía en vez d echar un vistazo alrededor o esperar. Últimamente quedo tan en plan robot por cumplir que me adelanto a saludar. Tengo que quitarme esa mala costumbre. 
 
 – ¿Pepe? -y ya le toy dando dos besos.
 
 – Paco.
 
 ¡¡Qué espanto!! que este tío ha quedao pero con otra. Miro alrededor por si alguien me ha visto saludarlo y se da cuenta de mi metedura de pata. Pero no, no hay veladores ni nadie parao.
 
 – Mejor Paco, había dico el nota mientras me separaba.
 
– ¿Francisco José? -me haría gracia eso de Paco-Pepe.
 
 – No, me llamo Paco, de Francisco. Todos me llaman Paco.
 
 Vale, vale, tío. Pienso yo mientras le observo. Pero qué canijo, una pelambrera le sale desde arriba de la nuez y lleva pantalones gris marengo de vestir (con la caló q hace) y una camisa amarilla claro. Parece que he quedao con un antiguo cobrador de bus. Lleva algo cogido de la mano que forma jarra con el cuerpo. Luego veré que es una chamarreta azul del año de la pera.
 
 Se queda de pie mirándome y sin decir nada. Yo desvío la mirada y ya me arrepiento de haber quedado. Por la foto tenía cara de sapín pero no me lo imaginaba así. Ni tan apamplao. 
 
 – ¿Vamos a algún sitio no? propongo yo y veo q limpian en la cafetería donde hemos quedao. Como no dice nada le propongo otra. Pero a mí no se me pasa lo del nombre y le digo que cómo que utiliza un nombre en vez de un nick (¿delgaíno? q mala soy xD). Y me cuenta rayaduras de alumnos que daban con profes del insti. Porque al final no está donde yo creía sino en otro sitio. "Me he dao muxa prisa en quedar con éste" me digo.
 
 Se le apetece un helado y yo me apunto pero no quedan tarrinas y nos conformamos con refrescos. Insisto en pagar lo mío, quizás mu borde pero paso de q me inviten.
 
 Y nos sentamos fuera. No quiero ponerme al lado. ¡Pero es que no me entero de náaa! Habla muy bajito para mí. Al menos gesticula y en ese aspecto me parece interesante. Levanta las cejas, sonríe abiertamente y mueve las manos. Pero a mí me da tela de corte interrumpirle muxo con un ¿qué?. Pero es serio y muy, muy lento. Pienso, que todo debe hacerlo súper lento y tranquilo.
 
 Me marcho a casa pensando que he conocío a otro lentorro. Más apamplao que cabe de los últimos con los que me topo. Empiezo a identificar así a los tíos y como ya te dije me empeño en encontrar un tío acelerao, con marcha, incluso nervios, con el que salten chispas.
 
 ¿Chispas?, le digo yo, pues mete los dedos en el enchufe,😀
 

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