“el de pastillas para chupar”

 
 en esta ocasión, el chico no es A. no es el último ligue de mi amiga Ali, sino más bien un xico B (por lo de las caras B de los discos), con los que fantaseo yo, cuando voy por ahí en mi mundo. para que G. luego diga que no soy de gustos amplios..
 
 al cruzar la calle veo la farmacia de Amador de los Ríos que abre 24 horas y me acuerdo que necesito tapones de gomaespuma para domir. nada más abrirse las puertas correderas de cristal me fijo en el chico moreno enfijatao que está en el mostrador. "¡qué monillo!" me digo. pero en esta ocasión mi febril y peliculera imaginación sí que hace estragos y en el breve espacio (de tiempo y lugar) que avanzo me digo, en las comedias romanticonas la xica no sabría aún que estaba conociendo al hombre de su vida. el muchacho acaba de terminar de atender a una señora, pero yo hago ademán de acercarme al otro lado del mostrador pues veo que aparece del trasfondo otra manceba dispuesta a atenderme.
 
 así que la miro a ella mientras el muchacho se gira hacia el trasfondo, y yo me digo "seguro que se ha dado cuenta de que me he fijado". mientras me pregunta la muchacha, él se acerca y coge con indolencia un volante de la Seguridad Social. "bueno, será que tiene trabajo" me digo. pero permanece enfrente mía mientras la muchacha rebusca en el cajón.
 
 – nop, de silicona, no los uso – digo- sí, ya sé que ahora no vienen en la cajita azul.
 
 en esos momentos prosigo yo el parloteo espontáneo que me caracteriza con los gremios (farmaceúticos, taxistas, kioskeros, etc, yo es q soy así). en este caso se trata de mi último discurso en contra de los cambios en los laboratorios: que por qué ahora los tapones son distintos y encima sólo vienen de 2 en 2 o el estrella (al que dediqué un post como quien una oda a la batalla) que por qué han desaparecío las pastis Hibitane. o el muchacho es otro aprensivo freaky como yo o era un escrupuloso en su cometido de información, pues intervino vivamente en la conversación.
 
 hasta ahora la muchacha no había secundado a otros colegas con la pelea del laboratorio y en cambio dejaba la posibilidad de que volvieran a la venta. y como yo manifestaba mi pesadumbre por no encontrar un sustitutivo idóneo (asco Lizipaina), el muchacho se acerca resuelto con una caja en la mano.
 
 – sí, éstas son iguales (…), sí sí (…), se chupan igual, el mismo efecto (…)
 
 estoy a punto de comprarlas pero por una vez la sensatez (son caras y en estos momentos no me duele la garganta) acude presta y decido que nop. le pido que me apunte en un papelillo el nombre, que a decir verdad no es nada comercial, ni la sosa caja. y el muchacho apunta el nombre con letra de médico y se queda a mitad sin poner que son como las Hibitane sino que sólo apunta:
 
 – eh, pastillas, sí para chupar, son para eso.
 

Una respuesta to ““el de pastillas para chupar””

  1. Larada Says:

    jajajaja
     
    q bueno!!!
     
    me ha hecho mucha gracia🙂

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