Nacida para volar

 

Yo, que soy una persona miedosa, que no se monta en una noria (y mucho menos en la montaña rusa), que se asusta cuando alguien va por una autopista a 160 km/hora, que de cría en las agendas en el apartado de alergias ponía "a las alturas" (supongo que porque quedaba very cool), disfruto con los vuelos de avión.

En los últimos 10 años me he apuntado a actividades estrambóticas con un "quién dijo miedo" y me alegro de ser tan decidida y no perderme las cosas. Así, cuando me fui a Cazorla me apunté a hacer rappel y en los Picos de Europa no estaba dispuesta a quedarme en tierra y en San Sebastián no dudé un instante de subirme al funicular, el de mayor pendiente de toda España. Y cuando me fui a Londres tenía curiosidad por eso de montarme en un avión.

Ahora me he dado cuenta que cada vez me siento más " osada" y el miedo inicial se está conviertiendo en mera formalidad previa. Antes de montarme en un artilugio, me digo de boquilla, qué canguelo, ¿no?.

Cuando estaba sentada en el avión que nos llevó a S. y a mí a Heathrow pedí ventanilla porque quería verlo todo y mi amiga que se había montado no-sé-cuántas-veces necesitó masticar chicle para evitar que se le taponasen los oídos y cuando me volví estaba con los ojos apretados. Yo, en cambio, no sentí nada. No sentí miedo al notar cómo el avión se alzaba y se veía la cabina inclinada, ni cuando me di cuenta de que estaba en las alturas y que aquellas manchas cuadriculadas en diversas tonalidades de ocre era el suelo. Ni cuando en pleno vuelo el avión torcía a la derecha como con cualquier volantazo.

Me maravillé entonces y aún hoy de que no se notara nada, ni un movimiento brusco, ni un zarandeo, ni un temblor, ni nada. Inexplicablemente para mí, con un vehículo terrestre vas dando tumbos y aquí que no tienes apoyo no se movía ni una vaso, ni un leve tinteno. ¡Qué cosas!. Bueno mejor no expongo aquí mis cábalas psuedocientíficas acerca de la avaición y como elude la fuerza de gravedad, jaja.

El último día de Londres estaba deseando montarme y repetir y llegé a Sevilla exclamando a los míos que me esperaban "¡nacida para volar!".

Ahora estaba deseando montarme again en un avión. Me decía, ¿me seguirá gustando? ¡y cómo!, Si me han parecido poco los 4 vuelos q he tenido en 3 días. Y me he quedado con el gustirrín de "quiero más" (a falta de, jeje). Me encanta observar el suelo desde el aire. Es toda una lección de geogragfía. Y ese manto algodonoso y ver el cielo de tú a tú, ¡ah! te transmite tanta paz y tranquilidad. Tampoco expondré los pensamientos pesudofilosóficos que se me pasaron por la cabeza y los espirituales me los reservo por ser extremadamente personales. Sólo dejar constancia de que me sentía dichosa.

Los trayectos eran de una hora por lo que me parecieron cortos de tiempo pero sigo alucinando con lo "despacito" que me parece que avanza el avión. No logro comprender cómo nosotros no notamos la velocidad que lleva (la que se nota por ejemplo en la pista de aterrizaje).

Llegar a Hondarribia es precioso. Ves el mar y te emocionas, ves un pueblico con su torre camapanario y todo verde y te crees Heidi. Y la maniobra del avión fue espectacular. Resulta que es necesario adentrarse en el mar, girar 180º grados allí en medio, observé alucinada como el ala del avión se inclinaba y nos íbamos de cabeza al agua. Y la pista debe ser pequeña porque el avión dio un frenazo de órdago.

A la vuelta tuvimos turbulencias debido al fuerte viento. El avión temblaba y daba tumbos. Y no pasé miedo. ¡Dios santo cómo he cambiado!. Es que desde que era una cría hasta ahora he perdido un montón de miedos. Hasta los 19 era una mujer miedosa y desde entonces me despojé de mis miedops de uno en uno. Pero algo de temeridad debe haber, ¿no?, ¿o no?.

Así, cuando estos días he leído en el foro cómo la gente pasó un poquillo miedo en sus respectivos aviones por el viento que se levantó, me he dicho, ¡caramba! ¿me he convertido en una superwoman? jeje. Lo que no me hace gracia es que los comandantes digan abiertamente que hay averías. Supongo que es lo correcto pero yo prefiero eufemismos. En ambos viajes nos comunicaron que había problemillas. Y una es forofa de pelis catastrofistas. ¡Anda que no he visto pelis de aviones!, desde la memorable Aeropuerto, con Burt Lancaster.

Lo que sí quiero es montar en helicóptero. Eso debe moverse más y la sensación de pequeñez y ver el suelo no es lo mismo q ir plácidamente sentada leyendo y mirando nubes por la ventana. Parece una de esas falsas escenas de cine en el que en el rodaje ponen una paisaje de cartón con una manivela.

¡Ah!, también he de ponerme en contacto con mi amigo M. guardia civil él, e instructor de paracaidismo. ¿Podría probar con alguien, tal vez, me refiero a hacer el vuelo agarrada a alguien más?. No me refiero a mi amigo, no penséis mal, jaja. 

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