hombres sin causa

 
 me he dado cuenta de que los tíos de hoy día no apuestan por la causa. y la causa somos nosotras : las mujeres que conocen en un determinado momento y con las que entablan una relación. o al menos eso creemos nosotras que es una relación (sea del tipo que sea no tiene por qué ser unívocamente desembocando en el matrimonio) la que se establece entre ambos.
 
 no hablo ya de la sempiterna fobia al compromiso, un mito más de ficción (ni siquiera Mister Big se cita con Carrie en el altar) literaria o cinematográfica que real, sino de mantener una relación con coherencia y ¡joder! con ganas, que aquí nadie obliga a nadie.
 
 pero últimamente esoy conociendo, directa o indirectamente a los tíos más apáticos, indecisos y contradictorios que pueda haber. empezando por estas últimas características, que siempre habían sido nuestras, pues no, ahora resulta que son ellos los que no saben lo que quieren, aunque lo tengan delante de sus narices. nuestra contradicción suele ser de tipo mental, esto es, disquisiciones que pasan por nuestras cabezas acerca del chico con el que tengamos una relación en ese momento: me gusta o no, me conviene o no, adónde nos lleva la relación, etc. sus contradicciones son más del tipo práctica: salgo este finde con esta tía o le doy largas. y en esa indecisión se contradicen a sí mismos porque al punto de conocerte puedes convertirte en la mujer 10 y te lanzan un rollo de que eres lo mejor que han conocido, que no le gustas como otras anteriores, bla, bla, bla; para que al próximo finde vayan a su cita anual ineludible de surfear en Tarifa (sic).
 
 y no me digáis, ¡ingenua! un tío lo que quiere es acostarse contigo y al día siguiente si te he visto no me acuerdo. no me vale porque entoncs pueden ahorrarse todas esas tonterías, que sueltan con tanta facilidad, de si eres la mujer de mi vida, lo mejor, etc.
 
 además no sé cómo, los que inicialmente son encantadores, se vuelven unos apáticos y entonces alargan la cosa más que el chicle ese kilométrico:D y cansan al mísmisimo Job. entonces una sólo tiene dos opciones: a) si tiene un mínimo de interés en el chico, preguntarle qué le pasa. ¡tremendo error! ellos odian ese "tenemos que hablar" aunque empiece con ese simple "qué te pasa"; b) romper tú la relación. y aquí viene la parte que me resulta más curiosa. no sé por qué diantres no lo aceptan y pretender volver contigo o reconstruir lo que se había estropeado.
 
 me viene enseguida los dos últmos casos de mi amiga Ali: P. el de las llamadas y A. el de los amigos (también es el de la moto, a éste último le tengo que dedicar un post -ver categoría "Los chicos A"- que aquello fue memorable, jeje). lo de P. no puede ser más soporífero. cada vez que veo/hablo con Ali hay un novedad: si están juntos el otro se siente agobiado, cuando deciden no estar juntos él le dice que le echa de menos. ¿motivo de alejamiento? las llamadas. no he visto a un tio más tonto y contradictorio que se queje de recibir llamadas y con el cambio de tornas le reprocha a ella que siemrpre sea él el que llame. y lo de A. son puros celo (yo con esas cosas no puedo). ¿motivo de alejamiento? los amigos de él. si salen tienen que quedar con sus amigos y si ella se muestra simpática como es, se pone celoso.
 
 el caso del falso francés con mi amiga G. también ha sido cosa de sci-fi. bueno aclarar que lo de falso francés es una coña que tuvimos en el viaje de Madrid porque el muchacho sí es un francés que lleva 12 años aquí. (no seáis mal pensaos, ¿eh? ). para empezar G. es una tía que vale mucho, un consejo por si lees esto, esa premisa grábala siempre porque es así. pues bien, conoce a este chico y los inicios son fantásticos. de repente el tío tiene molestias en la espaldas y no puede salir. con ella. irse con un amigo a pedalear por la sierra de Huelva, sí. ¿qué hace mi amiga? buenp, aparte de comerse la cabeza una semana, decide no salir más con él pero quedar como amigos. ¿como reacciona el tío? le dice que le da pena que se acacebe la relación. ¡tiene migas!.
 
 ¿y yo? porque mucho hablar de mis amigas, pero qué pasa con los tíos con los que he estado. los los 2 y medio (ahora lo explico, no tiene nada que ver con el tamaño, es que incluyo la cosa extraña que me pasó con A.) con los que he estado en los últimos años han sido dignos de este post. primero tendría que hablar del famoso J. sí, esta jota ya ha circulado por varios post. aunque muy pocos me han oído hablar de él in extensu. todos los que me conocen saben que mi amigo J. es un para mí un tío increíble, cultímo y inteligentísimo. pocos saben que traspasé la famosa línea de amistad (¡ay! S., si leyereas esto me lo recordarías toda mi vida: tenías razón ) yo me tomé aquello como la no relación. desde el principio me la quise dar de guay, sí lo reconozco una vez más, y me decía que él no era mi novio, y que tan siquiera manteníamos una relación sentimental. que aquello era muy especial y sólo nos unía sexo y literatur. suena muy bien ¿verdad?: uno se imagina echar unos polvos estupendismos (¡me los pido matutinos!) y tener un escritor al lado. el sexo normalito (y muy nocturno) pero eso sí, las mejores conversaciones que he mantenido en mi vida han sdio con él. de hecho, cuando me dejó, yo quise mantener el contacto con él a toda costa y así sigue siendo hoy día: seguimos manteniendo las mejores conversaciones. mientras estuve con él, me gustaron tropecientos, soy muy enamoradiza no lo puedo remediar, pero nunca tuve claro si A."el del teatro" me gustaba lo suficiente. en cambio mi amigo A. no aparecía todavía. y cuando lo hizo, recogió de mí pedacitos de aquel verano y creí que me gustaba. de hecho me gustaba pero cuando ocurrió, o estuvo a punto de ocurrir, esto es, liarnos, me di cuenta de que no. y retrocedí todo lo que pude. a día de hoy A. es una amigo 10. ¡gracias majo!. y el último pues lo menciono porque yo he estado con muy pocos tíos y a todos los incluyo en mi cv sentimental. se trata de C, sí, el del viaje, del que ya posteé en su día. en medio del viaje de Cantabria, bueno miento, al tercer día y en medio de un cabreo que cogí, me di cuenta de que me gustaba. pero él no parecía estar en la misma onda. ¿o sí?  aarrgg, cómo me desconcertaba su proceder, aunque más lo hizo el desenlace. porque yo siempre digo que esos prólogos en que a una le empieza a gustar uno y ése "que si sí, que si no", pues tiene su no-sé-qué, ese intríngulis, ese gusanillo suele ser emocionante e incluso divertido (cuando tiene el desenlace previsto). pues bien, la camadería que se estableció entre nosotros, lo mucho que nos reímos (yo más, la verdad) y esa tensión sexual que había en el ambiente (momento cuándo él se sentaba en mi cama y yo arropada con las mantas hasta la barbilla, jajaj,) se esfumó cuando me metí en su cama. resultó que no quería sexo y yo que una vez más, quise dármelas de guay y no querer tener una relación solté un "es sólo una noche".
 
 pues bien, después de eso, una vez más me han gustado tropecientos como p., R. el del trasquilón e incluso U. y cuando empezó el año y lo contemplé con toda su largura de 12 meses, pensando en lo que me podría deparar, intuí que el 2008 sería un año de relación sentimental. y tan segura estaba que me aventuré a confiárselo a Ali, la cuál me miró alarmada como si tuviera fiebre, jeje, para acabar por admitirme en el club de las "quiero un novio en mi vida" que no es el de "necesito un novio en mi vida". de ése tenemos que sacar a S.
 
 resulta así, por increíble que me parezca a mí misma. después de un noviazgo genial con JA. de 8 años y cuando ni a los 15, 20, 25, y 30 años quise un novio, ahora próxima a los 32, me gustaría iniciar una relación sentimental. ¿por qué? porque es muy bonito compartir: una conversación, una cama, unas aficiones, un momento de tu vida.
  

Una respuesta to “hombres sin causa”

  1. Cesar Says:

    Hola, te entiendo cuando dices que te gustaría iniciar en este momento una relación sentimental. A mi me pasa algo similar. Cuando era más joven no me planteaba tener novia o, al menos, no lo veía algo prioritario. Sin embargo en este momento, y ya desde hace algún tiempo, me gustaría compartir mi vida con alguien, caminar junto a otra persona, compartir experiencias, risas, momentos alegres y también tristes, charlar durante horas… y en definitiva todo eso que se puede hacer con tu pareja.

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