El rubio glacial

 
  
 Ha muerto Richard Widmark. Y pese a las recientes pérdidas de Jane Wyman y sobre todo la de Deborah Kerr, no me acostumbro a estas noticias luctuosas de Hollywood. Del Hollywood que más me gusta y añoro. No me sirve pensar en la edad que tenía -93 años- ni en que es ley de vida y que nos queda su legado fílmico. Mucho antes de que Terenci Moix lo expresara, para todos los que hemos soñado con el cine, ellos eran inmortales.

 Este rubio, delgado, de cara perfilada y gesto adusto era de mis actores más prefes. Primero como rubio pasaba a engrosar mi prticular lista donde destacan Paul Newman y Steve McQueeen pero también ingresaba Alan Ladd, por ejemplo. Yo siempre vi guapísimo a Richard Widmark; en sus papeles del oeste, me parecía el vaquero ideal.

 Claro que hablo desde la percepción de pequeña que contempla embobada Pánico en las calle y El Álamo. La primera, con aquella oscuridad y la ratas, se me quedó grabada y siempre deseosa de volver a verla hasta que en las fiestas pasadas (ya es casualidad) la recuperé. Todo lo contrario con la segunda, que en casa estaba grabada en VHS y siendo peli de cabecera de mi padre la he visto infinidad de veces, nunca cansándome y sabiéndomela de memoria. Al bodrio ése que perpetraron hará unos años ni le eché cuenta. ¿A quién se le ocurre!.

 Pánico en las calles es puro cine negro y El Álamo es esencia del western. Yo definiría la carrera de Widmark entre esos dos polos opuestos, aunque también realizara dramas destacables.

 Su debut en 1947, de lo más sonoros que se recuerdan, fue con El beso de la muerte, un clásico del cine negro de Henry Hathaway, interpretando magistralmente al despiadado asesino Tommy Udo (inolvidable la escena en la que lanzaba a una anciana paralítica por unas escaleras mientras se reía) por lo qe fue nominado al Oscar como actor secundario y ganó un Globo de Oro como Mejor promesa masculina. Encadenaría varios filmes similares como la citada Pánico en las calles, de Elia Kazan con el malo por antonomasia Jack Palance y dramas como Niebla en el alma, con Marilyn Monroe.

 Nuevamente con Hathaway, en los 50 y 60 protagonizaría formidables western como Dos cabagan juntos, El sexto fugitivo, Desafío en la cudad muerta, La conquista de Oeste o Alvarez Kelly. El Álamo es una de las apuestas personales de John Wayne que dirigió dos películas recargadas de patriotismo pero con bastante soltura fílmica (con la ayuda de John Ford). Aquí interpreta al aventurero Jim Bowie. Pese a su participación en películas de este género, siempre se mostró contrario a las armas de fuego.

En los años 60, encabeza el reparto coral del magnífco drama judicial histórico de Vencedores o Vencidos. Un papel de fiscal ofrecido a Montgomery Clift que lo rechazó prefriendo interpretar (sin cobrar salario) al disminuido judío.

El triunfo de Brigada Homicida, de Don Siegel, coincidiendo otra vez con Henry Fonda propició la serie de televisión Madigan. En ese medio protagonizaría varias series recibiendo un Emmy. De los últimos años destacan Asesinato en el Orient Express (que parece una recreación en viejo de su primer personaje) y Coma.

En lo personal, pertence a ese exquisito club de matrimonios intemporales de Hollywood. Casado de 1942 a 1997. Tras enviudar se casó en 1999 siendo su esposa la qu dio la noticia desde su casa de Roxbury.

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