Ab Urbe Condita

Ab Urbe Condita, Tito Livio
(Historia de Roma desde su Fundación, Libros I 6, 3-I 7, 3,)

 Una vez devuelto de esta forma a Númitor el trono de Alba, caló en Rómulo y Remo el deseo de fundar una ciudad en el lugar en que habían sido abandonados y criados. Era sobreabundante, por otra parte, la población de Alba y del Lacio, a lo que había que añadir, además, a los pastores; el conjunto de todos ellos permitía esperar que Alba y Lavinio iban a ser pequeñas en comparación con la ciudad que iba a ser fundada. En estas reflexiones vino pronto a incidir un mal ancestral: la ambición de poder, y a partir de un proyecto asaz pacífico se generó un conflicto criminal. Como al ser gemelos ni siquiera el reconocimiento del derecho de primogenitura podía decidir a favor de uno de ellos, a fin de que los dioses tutelares del lugar designasen por medio de augurios al que daría su nombre a la nueva ciudad y al que mandaría en ella una vez fundada, escogen, Rómulo, el Palatino y, Remo, el Aventino como lugares para tomar los augurios.

Cuentan que obtuvo augurio, primero, Remo: seis buitres. Nada más anunciar el augurio, se le presentó doble número a Rómulo, y cada uno de ellos fue aclamado como rey por sus partidarios. Reclamaban el trono basándose, unos, en la prioridad temporal, y otros en el número de aves. Llegados a las manos en el altercado consiguiente, la pasión de la pugna da paso a una lucha a muerte. En aquel revuelo cayó Remo herido de muerte. Según la tradición más difundida, Remo, para burlarse de su hermano, saltó las nuevas murallas y, acto seguido, Rómulo, enfurecido, lo mató a la vez que lo increpaba con estas palabras: «Así muera en adelante cualquier otro que franquee mis murallas». Rómulo, por consiguiente, se hizo con el poder en solitario; la ciudad fundada recibió el nombre de su fundador.

 Fortificó en primer lugar el Palatino, donde había sido criado. Ofrece sacrificios, tal como había sido establecido por Evandro, a Hércules según el ritual griego, a los demás dioses según el albano.

(texto latino. Trad. J.V)

Utcumque erit, iuvabit rerum gestarum memoriae principis terrarum populi pro virili parte et me ipsum consuluisse.
Sea como fuere, ayudará que yo mismo me haya dedicado de la mejor manera posible a ensalzar el recuerdo de los magníficos hechos del principal pueblo de todo el orbe terráqueo.

21 de abril:

* 753 a.C.: Fundación de Roma

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