¿Cuál será la siguiente década que “estudiará” Tve?

 
 El serial La Señora no deja de ser un culebrón de época más, que riza el rizo de afán histórico con que Tve se acerca a nuestra historia. Y digo nuestra porque no hace seriales sobre la Revolución Francesa, la Guerra de Vietnam o la era Thatcher, por poner tres ejemplos dispares que no forman parte de nuestra historia, acordes a los disparates históricos que nada tienen que ver con nuestra historia y con que pretenden confundir la memoria de los que vivieron los hechos o simplemente un producto televisivo siempre será más entretenido que los libros de texto.
 
 Primero fue la maniquea y embaucadora Cuéntame, que te contaba eso, un cuento con ropa de los 60. Luego había que explicar que les pasó a los padres de Antonio Alcántara y Merche, pero nada de la vida pueblerina que le hubiera tocado a Herminia, no, sino un culebrón de amoríos desclasados con mucha resistencia clandestina conta el régimen franquista pues ya se sabe que acabó con el mismo. Y puestos ya, vayámos a los alegres años 20 cuya estética es tan llamativa y gusta tanto. El formato continúa siendo de serial y el que antes era republicano enamorado de una chica de clase media y familia tradicional es ahora un cura de pueblo que sigue enamorado de una chica de clase media y familia tradicional.
 
 Cuéntame como pasó, con esa versión de sintonía de la estupenda melodía de Formula V perpetrada por Ana Belén y su hijo, tuve ocasión de tragármela porque a mi madre le encantaba dejándose levar por suspropios recuerdos, pr mucho que mi hermana y yo la tuviéramos por insufrible y que viéramos, uno tras otros, los innumerables fallos que iene de ajuste con la época. Mi madre acabó reconociendo que Ana Duato es una pésima actriz y que por muchos platos ámbar de duralex que salieran en la serie, la trama era un bodrio de invento propagandístico. Después me tocó ver el principio de Amar en tiempos de guerra y curiosamente, después de tanto tiempo, estuve una semana con la costumbre de dejar la tele encendía y escuchar (sic) capítulos ue nada tienen que ver con la sosa Ana Otero y Rodolfo Sancho.
 
 Este último actor ha recogido el relevo paternal de "actor de la casa", pues aunque hizo sus pinitos de guaperas en la "tele amiga" con Al salir de clase, ha sido en los culebrones de la Primera donde ha encontrado su hueco acomodaticio. Hoy mismo lo entrevistaba, Lorena Berdún; sí, las manos aspavientosas esas que resultó ser una aspirante a actriz metida en un larguísimo casting de tutoriales pretendidamente didácticos de sexo y que siempre encuentra un programa para ella (en vez de encontrar el programa en cuestión una presentadora para él, pero mas vale que nos cereamos que es triunfo propio sino el responsable de contenidostendría que justificar su emperramiento con Carolina Ferre). Pues bien en esa entrevista insistían en la coletilla de que el guapo y joven actor de dilatadísima carrera siempre contaba con el cariño del público. Ese estilo de crear y adornar falsas famas es muy propio del ente público. Nos venden un exitazo mientras lo están cocinando como si ya estuviera servido en la mesa de los telespectadores. Algo parecido pasó con los Lunnis. Iban por el cpítulo 3 de Luna Lunera y ya pretendían convertir la serie en la referencia infantil de la generación actual. No, señores, los recuerdos infantiles necesitan calar por sí solos en la mente de los infantes para que con el tiempo sea la generación la que otorgue el emblema referencial al programa en cuestión. Así ocurrió con La bola de cristal. No hizo falta meter a la bruja Avería hasta en la sopa, bastaron los programas y el fin de la emisión del mismo, contando sobre todo con la calidad qe tenía per se, para convertir en referencial el programa de Lolo Rico.
 
Con La Señora, ha pasado otro tanto. Tuvo la suerte que se estrenara de forma discreta y así salvar los 13 capítulos del lote ((¿por qué son 13, 3 meses y 1 semana, los capis de cada tanda). Tal y como están las audiencias, que una serie no sea retirada de la parrilla al capítulo cuarto (fatídicos cuartos) ya se considera un éxito. Y por supuesto si la serie aguanta hasta el final, ya se alarga hasta su desinfle extenuado, temporada tras temporada. Resulta mucho más barato contar con el equipo artístico, creativo y técnico, por no hablar de decorados, y te evitas la apuesta arriesgada del producto novedoso. Además, piensan en nosotros los telespectadores que nos "encariñamos" tanto con los persoanjes. Así que ya tenemos 2ª temporada de La Señora en un capitulo que han anunciado como de deselace final. Un timo.
 
 Pero dado que esta serie sí la he seguido con cierta asiduidad, me detendré más en ella. Para empezar, reconozco que estuve pendiente de ver el arranque de forma expresa. El guaperas de Rodolfo Sancho y la estética de los alegres años 20 sirvieron para engatusarme.

  

 
  El primer capítulo fue una caja de bombones: una serie perfectamente presentada, rayando el virtuosismo del cine: localizaciones espectaculares que no están en Irlanda sino en un punto remoto de la costa cantábrica no desvelado y que han explotado jugosamente con caras secuencias de exteriores, una ambientación cuidadosísima con gran despliegue de vestuario y attrezzo y una sintonía de cabecera de tintes líricos que hermosea aún más los acantilados tan recreados fotográficamente. Una vez admirado el adorno de la serie, uno descubre pronto que la caja de bombones casi está vacía, pues es más pequeña de lo que cabría pensar ante tal despliegue de medios. El primer capítulo te llama la atención por esos elementos externos citados pero no te autiva, no llegas a ver una pareja emblemática ni esa pasión desenfrenada qe te anuncian. La trama es muy forzada, de escasa continuidad pues ni apenas queda nada que contar. Los capítulos 1 y 13 encajan como un telefilme. Así que estamos ante un bluff televisivo en toda regla. No hay sorpresas y la narración es lentísima. El peso de la serie recae en una pareja que no trasnmite química y a Adriana Ugarte el papel de Victoria le queda enorme y sale malparada la desconocida actriz de dislalia peculiar. Y lo curioso es que aunque se empeñan e mostrar a Rodolfo Sancho como el galán y maromo a tener en cuenta, ese tiene competencia dispar y variada. Encontramos actores atractivos, que no son tan publicitados, como Roberto Enríquez o el que hace de Salvador (Raúl Prieto) que con tanta musculatura minera en arengas de lucha obrera descamisadas te va entrando pr la vista como quienno quier lacosa, pese a la desgracia ocular (qudarse tuerto) que sufra; y hasta Raúl Peña con s bigotito acha y su actuación de mequetrefe latimos que te hace gracia elo penosa qe es no pude oultarl upras que fue n Upa Dance. ero e que me hizotilíona mío s Alberto Fereuio. Le edqé un "descubiendo" porque no fue un descubrimeint espontráneo si no un idteniendome en supersonaj, qedarme consu rponcuicaci´ñon cerrada de leve acentillo gallego y quedarme contemplando ss ojos oscuros y sombreadohasta decrm, jope, qué me gusta este actory encima e recuerda  alguien que conozco. (¿se dará por aludido? eje). Es tela de comlicao enctrr una foto decente de un actor dl que sijo lmodóvarq eu de guao te haceruji. Pero ene4st video el hacen una entrevistilla:
 
 Dejé de ver la serie hacia la mitad y la semana pasada sabiendo que estaba terminando tenía intención de verla pero recibí una agradable llamada telefónica (sí, me ocupó toda la serie, no crean que fueron minutillo, de hecho, ejem, desocupé mi oreja al filo de las 04.00 am) y hoy estaba con el ordenata pero reconozco que me pasé al salón cuando escuché al tuerto y a la prostituta. Luego vi la formidable paliza que le dan al marqués, el regreso del señor Márquez (al principio me chirriaba la cacofonía y no por confundir los personaje; luego le encontré su gracia) y en unos minutos te cuentan cosas que no han pasado pero que descubres tú ahora al final (como en todo culebrón que se precie) y no los protagonidas (la forma más burda de encadenar temporadas). 
 
 Supongo que veré el capítulo 14 y el 26 cuando lo emitan. El resto es una recreación paisajística y textil y así uno aprovcha para chatear, salir o ver otra cosa pero no se pierde el serial.

Una respuesta to “¿Cuál será la siguiente década que “estudiará” Tve?”

  1. rosy Says:

    qué critica tan descabellada. No tiene ni pies ni cabeza. Si no sabes valorar una buena serie como "la señora" y excelentes interpretaciones como la de Rodolfo Sancho y Adriana UGarte (hay además una gran quimica entre ellos), tú te lo pierdes

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